Bailaor flamenco estilizado, muy técnico, asentado en las tablas. Sutil en la farruca, íntima, sobria conjuntando el baile con el cante y la guitarra. Y desgarrado en la buleria por soleá. Con todo ello no ha perdido el entusiasmo juvenil y la frescura que son señas de identidad. Al contrario, estos elementos se van consolidando conforme su arte se hace más adulto.