César y Mora
1CesarFornesBerlanga's Channel
Alert iconSubscribed
 
 
Sign in or sign up now!
Hello, you either have JavaScript turned off or an old version of Adobe's Flash Player. Get the latest Flash player.
Loading...
Loading...
Loading...
Loading...
Channel Comments
1CesarFornesBerlanga (1 day ago)
Capítulo 35. Siguió su rutina de limpieza, aunque de momento evitó el salón, y poco antes de las 10, se lavó las manos, se alisó el uniforme y se dirigió a las habitaciones de la señora. En esos momentos se sentía como una hoja seca de otoño; a la merced de cualquier viento. Oyó voces a medida que se acercaba, y eso la puso aún más nerviosa.
-Con permiso- dijo anunciando su llegada.
-Pase, es solo un momento.
La señora estaba sola. Vestía ya de calle y, al verla dudar, la hizo gestos animándola a entrar.
-Pase, no se quede ahí... Quería.. pedirle disculpas- la dijo sin más preámbulos y con total naturalidad.
-¿Cómo dice?
-¡Oh! Vamos, ya sabe a lo que me refiero. No volverá a suceder... y cambiando de tema, mire --la dijo mostrándole un vestido largo de amplia falda. Su voz ahora era fría, desprendida.- Vendrán a recogerlo de la tintorería --prosiguió- Lo quiero para pasado mañana, tal y como me aseguraron por teléfono. (Mora Ankaro)
1CesarFornesBerlanga (5 days ago)
Capítulo 34. Estaba asombrada. ¿Por qué había dicho eso? Fue algo que salió de su boca por sí solo... La oscuridad la sorprendió sentada aún sobre la cama, y su presencia se convirtió en una mano que la sacó de su ensimismamiento. Ni siquiera fue a por su vaso de leche habitual, lo único que deseaba era dejar de pensar. Sus sueños la llevaron por el paisaje pintado del techo, haciéndola caminar al lado del puente roto, mirando sin saber por qué, hacia la otra orilla imposible de alcanzar. A la mañana siguiente olvidó sus sueños; se aseó, y salió a tomarse una taza de té, rogando a algún Dios que la escuchara, que no estuviera la señora en la cocina. Tuvo suerte; ya se había ido, aunque vio una nota en la puerta de la nevera pidiéndola que fuera a su habitación a las 10 de la mañana; se le encogió el estómago. Estaba visto que su estancia en aquella casa acarreaba el convivir con monstruos de feria, terribles a su manera. (Mora Ankaro)
1CesarFornesBerlanga (6 days ago)
Capítulo 33. --¡Por favor! --exclamó tendiendo la mano hacia la caja --¡Por favor!- repitió casi en un susurro, manteniendo la mano extendida.
La cajita detuvo su marcha en el aire y descendió suavemente hasta posarse sobre el suelo.
-Aquí la tienes --dijo la voz rompiendo el silencio y con un cierto tono de inquietud- No... sabía, no podía imaginar... Es la falta de costumbre...
-¿Falta de costumbre? --se burló ella indignada- Registrar mis cosas... y dejarlas así, ¿es por falta de costumbre?
Sin esperar respuesta, se apresuró a coger la cajita y, en cuanto la tuvo entre sus manos, fue a sentarse sobre la cama; eran tantas sus emociones, que no las podía controlar. Miró a su alrededor, consciente de que el dueño de la voz la estaba mirando, aunque lo único que pudo ver fue que la puerta se iba cerrando muy despacio, sin hacer ruido.
-Sé quién eres --le dijo al ser invisible, antes de que se cerrara del todo. (Mora Ankaro)
1CesarFornesBerlanga (1 week ago)
Capítulo 32.-¿Hay alguien ahí? --preguntó sintiéndose ridícula. ¿Quién iba a estar en su habitación? Al abrir del todo la puerta, lo primero que vio fue que su maleta estaba sobre la cama. Entró casi dando traspiés, por la impresión, y se quedó en el centro de la estancia mirando impotente como toda su vida estaba desperdigada sobre la colcha sin el más mínimo cuidado: su pequeño diario, el manojo de cartas, el frasco vacío del perfume añorado y.. ¿dónde estaba la cajita? Al borde del colapso, la buscó por el suelo y debajo de la cama, pero sin éxito. Miró en el armario, en su bolso, en los bolsillos de su abrigo, en los cajones, pero en todas partes encontró lo mismo: nada. Se arrodilló de nuevo para volver a buscar debajo de la cama y así agachada la sorprendió una voz.
-¿Buscas esto?
Se dio la vuelta y vio como su cajita, flotando en el aire, se iba hacia el pasillo. (Mora Ankaro)
1CesarFornesBerlanga (1 week ago)
Capítulo 31. No podía soportar más aquella situación, y aunque necesitaba el dinero, no se sentía con fuerzas para seguir. Miró a su alrededor a través del crisol de las lágrimas agolpadas en sus ojos, reteniéndolas a base de rabia y de orgullo. Era imposible imaginar que en un entorno tan moderno, limpio y lujoso, sucedía lo que estaba sucediendo... ¿Qué diantre era todo aquello? La dueña, tan frágil como el cristal, su marido, un hombre gris como la plastilina, y... la silla burlona. Parecía una novela de terror, pero mala, pensó con amargura, y con ese desagradable sabor en el alma, apagó la luz de la cocina y se fue a su habitación, allí al menos se sentiría a salvo. Anduvo por el pasillo con pasos cansados y abatidos, pero se puso en alerta al ver que la puerta de su habitación estaba entreabierta. ¡Qué raro! Estaba segura de que la había dejado cerrada. Puso su mano temblorosa sobre la hoja de madera, y la empujó muy despacio... (Mora Ankaro)
1CesarFornesBerlanga (1 week ago)
Capítulo 30. Apareció en la estancia con el móvil pegado a la oreja, puso cara de sorpresa cuando vio al señor, simuló despedirse precipitadamente de la persona con la que aparentemente estaba hablando y se guardó el móvil en el bolsillo de su uniforme.
-Perdón, no sabía que seguía aquí. --Su voz tembló al disculparse al intuir que se estaba poniendo colorada, pero logró mantener el tipo.
El hombre se la quedó mirando dubitativo, y tras unos segundos, se levantó de su asiento.
-Ya me iba, puede recoger.
Ella asintió con la cabeza intentando no mirar a la puñetera silla, pero le fue imposible, porque ésta se movió bordeando la mesa para ir a colocarse en su sitio. El hombre sonrió como el que es testigo de la travesura de un niño, y se retiró aguantando la risa. ¡Se estaban burlando de ella! pensó a punto de estallar, y dominando las ganas que tenía de poner la silla patas arriba, recogió y se fue a la cocina. (Mora Ankaro)
1CesarFornesBerlanga (2 weeks ago)
Capítulo 29. -Hacía mucho que no hablábamos así --le decía el hombre a la silla mientras jugueteaba haciendo migas con un trozo de pan.
-Es cierto, pero como te decía antes, hay momentos en los que.. en fin.. ya sabes -habló la silla- Pero tengo que reconocer -prosiguió recuperando la risa- Que su presencia en esta casa me ha devuelto la vida. Es divertidísima...
¡Esa voz! Era la que la asustó la noche anterior, la reconoció nada más oirla. En ese momento un campanillazo sonó en su móvil : un mensaje entrante. ¡Maldita costumbre la de llevarlo siempre encima por si llamaba su hermana! Cerró los ojos, apretándolos, deseando que se la tragara la tierra... ¿Lo habrían oído? Tenía que reaccionar... Y reaccionó.
-¿Dígame? -- habló haciendo que se acercaba al salón mientras intentaba ponerse los zapatos. Su voz resonó en sus oídos algo chillona e histérica, pero histérica o no, tenía que conseguir sembrar la duda sobre si estaba o no escuchando. (Mora Ankaro)
1CesarFornesBerlanga (2 weeks ago)
Capítulo 28. Estaba confusa; no se explicaba por qué la había afectado la voz del hombre. Suspiró resignada; la ausencia de toda lógica era la regla que regía en la casa, así que para hacer tiempo se entretuvo en la cocina, masticando sin ganas el sandwich que se había preparado. Cuando decidió volver al comedor para recoger la mesa, aguzó el oído al salir al pasillo; ¡voces! Si el hombre estaba solo cuando lo dejó, ¿con quién estaba hablando? Prestó atención: risas, silencio... y una voz que le resultó terriblemente familiar y que no era la de él. Decidió investigar; se quitó los zapatos para no hacer ningún ruido y caminó de puntillas hasta llegar al final del pasillo. Se detuvo unos instantes y continuó escuchando; ahora era la voz del señor la que hablaba, y luego más risas. Asomó la cabeza muy despacio y lo vio todavía sentado a la mesa, hablando animadamente con la silla que estaba a su lado. (Mora Ankaro)
1CesarFornesBerlanga (3 weeks ago)
Capítulo 27. Cuando oyó abrirse la puerta de la calle, ya tenía la cena dispuesta. Salió a recibirlo evitando mirarle directamente a su cara gris, y recogió como pudo el abrigo y demás prendas que él la iba dando; tras colocarlo todo en el armario ropero, se encaminó vacilante hacia el comedor para atenderlo. Lo oyó silbar desde el pasillo, un silbido extrañamente armonioso y alegre que cesó en cuanto ella llegó. Él la miró con sus puntos negros a modo de ojos y tras esbozar lo que parecía una tímida sonrisa con la línea de su boca, se concentró en dar buena cuenta de su cena.
-¿De.. sea algo más el señor? --atinó a preguntarle consciente de que si seguía allí de pie estaba a merced de un posible desmayo.
-No, gracias, puede Vd. retirarse.. y buenas noches...
Le pareció que la voz del hombre, aparte de amable, contenía un toque de emoción, y esa percepción la conmovió y la desconcertó al mismo tiempo. (Mora Ankaro)
1CesarFornesBerlanga (3 weeks ago)
Capítulo 26. Comieron a las dos en punto, y aunque seguían sin entenderse, no les importó; su mutua compañía era el traductor perfecto. Miraba a la mujercita intentando imaginar cuál sería su vida y su procedencia, y sin saber por qué, estuvo segura de que vivía con su familia. Después de irse la cocinera, se preparó un té y continuó con su tarea. La casa era muy grande, y sus habitaciones, amplias y profusas en decoración, eran un reto para la limpieza, pero pudo cumplir con lo programado para aquel día. Tarareó todo el rato, bloqueando así sus pensamientos y convirtiendo el trabajo en un bálsamo. Cuando consultó el reloj eran las siete menos cinco. La idea de volver a ver al señor casi le produjo un mareo, pero pensó que si había sobrevivido al día anterior, le sobreviviría a éste también. (Mora Ankaro)
Alert icon
Alert icon
Alert icon
Alert icon
Alert icon
Alert icon
0 / 00Unsaved Playlist Return to active list
    1. Your queue is empty. Add videos to your queue using this button:
      or sign in to load a different list.
    Loading...Loading...Saving...
    • Clear all videos from this list
    • Learn more