El Esférico es un acto de fe. Constante, en permanente ejecución. Algunas veces invisible, torpe, casi a las trompadas, pero siempre fiel y leal al espíritu de un deporte que consideramos pasión y religión: el fútbol. No somos sabios, ni revolucionarios, somos peones, hormigas que estamos enamorados de la tarea de armar un lugar para depositar allí lo que sentimos. Ese es el espíritu. No somos delanteros, ni creativos, somos los soldados del mediocampo que no dejamos respirar, en constante presión para hacernos sentir. Somos fuerza, "huevos", entrega. No revise los estándares estéticos, revise las fibras de sus canillas cuando se retire de la página. O de su corazón de hincha. No se asuste, no somos los ideólogos de la revolución. Somos los obreros y venimos a trabajar.
El Esférico es un acto de fe. Constante, en permanente ejecución. Algunas veces invisible, torpe, casi a las trompadas, pero siempre fiel y leal al espíritu de un deporte que consideramos pasión y religión: el fútbol. No somos sabios, ni revolucio...