Bienvenidos al fascinante mundo del "Stand-Drag Comedy". Ah, "un humorista soltando pluma", diréis. Pues no. Yo no me considero un humorista. Ser homosexual y humorista es como ser cerdo y relaciones públicas del matadero: "¡Dejad!, ya me marco yo por dónde tenéis que cortar... ¡ah!, y voy a ir afilando la sierra". No, yo me considero más bien una especie de superhéroe de comic dispuesto a salvar a la humanidad de sus propios prejuicios a base de carcajadas, glamour y mucha pluma:
¡EL GAYRRERO DEL ANTIFAZ!
Por supuesto, como todo superhéroe, para desarrollar mis superpoderes tengo que llevar unos trajes imposiblemente llamativos, inexplicáblemente absurdos, increíblemente incómodos y extremadamente maricas.... yo al menos no lo dejo todo lleno de telarañas, si acaso alguna pluma que otra y a mucho marido hetero, arrastrado hasta aquí a la fuerza por su encantadora esposa, aterrorizado, pregúntándose si se le habrá notado mucho que se lo pasaba demasiado bien.
Bienvenidos al fascinante mundo del "Stand-Drag Comedy". Ah, "un humorista soltando pluma", diréis. Pues no. Yo no me considero un humorista. Ser homosexual y humorista es como ser cerdo y relaciones públicas del matadero: "¡Dejad!, ya me marco yo...