Bond retacha vilmente a la vertiginosidad, a la comicidad funesta sin contenido ridícula que sobraba en los otros. Sin la dirección de actores como lo había hecho maravillosamente Campbell en la que fuera la reivindicación del 007, donde la acción era la consecuencia, el pretexto, el efecto secundario de un tratamiento del carácter que se había perdido en la mercadotecnia y la caricatura. Sin el menor sentido de originalidad que sustente la continuación para una saga. Una película más.
Bond retacha vilmente a la vertiginosidad, a la comicidad funesta sin contenido ridícula que sobraba en los otros. Sin la dirección de actores como lo había hecho maravillosamente Campbell en la que fuera la reivindicación del 007, donde la acción era la consecuencia, el pretexto, el efecto secundario de un tratamiento del carácter que se había perdido en la mercadotecnia y la caricatura. Sin el menor sentido de originalidad que sustente la continuación para una saga. Una película más.
JustoPrepucioPrieto 3 years ago 2