Poseedor de un discurso preciso, brillante, profundo, siempre evitando mirar a sus oyentes por esa infinita timidez que lo hacía tan entrañable, Vidal Peña conseguía que todos nos quedáramos embobados escuchándole por largas horas aun cuando ni siquiera fuéramos capaces de seguirle para tomar “apuntes”. Simplemente oirle era un placer. En fin… Gracias, Vidal Peña.
Poseedor de un discurso preciso, brillante, profundo, siempre evitando mirar a sus oyentes por esa infinita timidez que lo hacía tan entrañable, Vidal Peña conseguía que todos nos quedáramos embobados escuchándole por largas horas aun cuando ni siquiera fuéramos capaces de seguirle para tomar “apuntes”. Simplemente oirle era un placer. En fin… Gracias, Vidal Peña.
corazondetiza82 6 months ago