Puede considerarse que Alemania 74 es el primer Mundial donde se generalizó la idea de fútbol colectivo, por encima del poderío de las individualidades. Los equipos triunfadores del torneo teutón se caracterizaron todos ellos por una estrategia bien clara de juego, donde sólo se entendió el talento personal por encima del conjunto. En cierto sentido, había nacido el fútbol moderno.
En este sentido, si este deporte avanzó varios cuerpos en la cita germana, hay que agradecérselo en gran parte a la selección holandesa. Rinus Michels, con un plantel excepcional de jugadores, mostró al mundo su revolucionaria idea del “fútbol total”: un concepto de juego basado más en el movimiento que en la posición, donde los teóricos atacantes tenían que asumir fuertes obligaciones defensivas y viceversa.
Por si fuera poco, Holanda estaba liderada por el gran Johan Cruyff, el hombre que había tomado el relevo de Pelé (ausente del torneo por voluntad propia) como mejor jugador del mundo; un mediapunta con insuperable control en carrera, técnica y capacidad de mando, que barría todo el frente de ataque. A sus lados, dos extremos demoledores como Johnny Rep y Robert Rensenbrink, lanzados desde atrás por el pulmón Neeskens y el cerebro del Feyenoord campeón de Europa, Willy Van Hanegem.
Los oranje pasaron la liguilla de la primera fase como primeros de grupo concediendo un sólo empate ante la Suecia de Edström. La FIFA había cambiado el sistema de la segunda fase, que ahora consistía en dos grupos de cuatro equipos cuyos ganadores jugaban la final. Holanda comenzó venciendo por uno a cero a Alemania Oriental, equipo que había dado la gran campanada en la primera fase al vencer a sus vecinos del Oeste.
Al otro lado del césped del Olímpico aguardaban los anfitriones, quienes por cierto ya habían ganado su único Mundial, veinte años atrás, frente a un rival superfavorito con un juego que enamoraba. El seleccionador Helmut Schön había creado un equipo que practicaba un fútbol poco vistoso pero efectivo, una máquina de gran fiabilidad cuyas piezas daban rendimiento máximo.
Comandaba el grupo el genial libre Franz Beckenbauer, en su tercera participación en una Copa del Mundo. Los defensas eran fuertes y duros, casi insuperables, destacando especialmente el perro de presa Berti Vogts, el segurísimo arquero Sepp Maier y el central Schwarzenbeck, de infausto recuerdo para el Atlético. En el centro del campo operaban junto al Kaiser Rainer Bonhof y Overath, futbolistas de gran potencia y recorrido.
Alemania Federal pasó la primera criba sin grandes problemas, a pesar de la derrota ante sus vecinos que ya hemos reseñado. En la segunda fase comenzaron venciendo a una decepcionante Yugoslavia, para remontar después a Suecia en una gran segunda parte, 4-2 final. Y en el último partido, ante la sorprendente Polonia de Lato y Gadocha que también había ganado sus encuentros, Müller llevó a Alemania a la final, con Maier decisivo en los últimos momentos.
Así se llegó al encuentro de Munich, donde el favoritismo de los holandeses era patente. Y para confirmarlo, el arranque del encuentro fue relampagueante: tras quince toques de los de Michels sin que ningún alemán oliese la bola, el balón llega a Cruyff, que entra en el área como un tiro y es zancadilleado sin remisión.
Sin embargo, el golpe no afecta a Alemania. Vogts intimida a Cruyff, que desaparece paulatinamente, y Bonhof hace lo propio con Neeskens, con lo que las principales conexiones de la Naranja están cortadas. Beckenbauer se hace con el dominio en el medio, y los delanteros germanos comienzan a recibir buenos balones. En uno de ellos, Holzenbein pisa área y es derribado, segundo penalty de la tarde, que Paul Breitner transforma en el empate.
En el segundo tiempo los holandeses salen decididos a por el empate. Ante el bajón físico de Bonhof y especialmente Overath, Neeskens comienza a carburar, y la doble ‘R’ crea peligro por las alas. Maier realiza varias paradas de gran mérito, y Schwarzenbeck salva un balón que ya se colaba, con el portero del Bayern batido. Pero a Holanda le falta fluidez; la que le debía dar Cruyff, intimidado por Vogts hasta el punto de que Johan diría posteriormente “esta final la he perdido yo solo”.
Y es que la Mannschaft no sólo ganó la final, sino que siguió forjando esa leyenda de irreductibilidad, de nunca rendirse, de remontadas y goles en el descuento, que le ha acompañado hasta nuestros días. Holanda, en cambio, se fue a casa con la admiración y el respeto del mundo del fútbol, que le pagaría la deuda a Michels en la Eurocopa del 88, precisamente en Alemania.
Puede considerarse que Alemania 74 es el primer Mundial donde se generalizó la idea de fútbol colectivo, por encima del poderío de las individualidades. Los equipos triunfadores del torneo teutón se caracterizaron todos ellos por una estrategia bien clara de juego.
En cierto sentido, había nacido el fútbol moderno.
Fue un final en dónde se enfrentaron dos esquemas similares, quizás podría haber sido el mundial de Holanda con la filosofía del fútbol total, Alemania con idéntica filosofía concretó todos los objetivos propuestos.
Con figuras como Cruyff, Rensenbrink o Neeskens con un fútbol con una exactitud tremenda, y del lado opuesto un Seleccionado Alemán de lujo con Beckenbauer como centro armador y coordinador del juego colectivo.
Puede considerarse que Alemania 74 es el primer Mundial donde se generalizó la idea de fútbol colectivo, por encima del poderío de las individualidades. Los equipos triunfadores del torneo teutón se caracterizaron todos ellos por una estrategia bien clara de juego, donde sólo se entendió el talento personal por encima del conjunto. En cierto sentido, había nacido el fútbol moderno.
maximusmagnanimus100 7 months ago
En este sentido, si este deporte avanzó varios cuerpos en la cita germana, hay que agradecérselo en gran parte a la selección holandesa. Rinus Michels, con un plantel excepcional de jugadores, mostró al mundo su revolucionaria idea del “fútbol total”: un concepto de juego basado más en el movimiento que en la posición, donde los teóricos atacantes tenían que asumir fuertes obligaciones defensivas y viceversa.
maximusmagnanimus100 7 months ago
Por si fuera poco, Holanda estaba liderada por el gran Johan Cruyff, el hombre que había tomado el relevo de Pelé (ausente del torneo por voluntad propia) como mejor jugador del mundo; un mediapunta con insuperable control en carrera, técnica y capacidad de mando, que barría todo el frente de ataque. A sus lados, dos extremos demoledores como Johnny Rep y Robert Rensenbrink, lanzados desde atrás por el pulmón Neeskens y el cerebro del Feyenoord campeón de Europa, Willy Van Hanegem.
maximusmagnanimus100 7 months ago
Los oranje pasaron la liguilla de la primera fase como primeros de grupo concediendo un sólo empate ante la Suecia de Edström. La FIFA había cambiado el sistema de la segunda fase, que ahora consistía en dos grupos de cuatro equipos cuyos ganadores jugaban la final. Holanda comenzó venciendo por uno a cero a Alemania Oriental, equipo que había dado la gran campanada en la primera fase al vencer a sus vecinos del Oeste.
maximusmagnanimus100 7 months ago
Al otro lado del césped del Olímpico aguardaban los anfitriones, quienes por cierto ya habían ganado su único Mundial, veinte años atrás, frente a un rival superfavorito con un juego que enamoraba. El seleccionador Helmut Schön había creado un equipo que practicaba un fútbol poco vistoso pero efectivo, una máquina de gran fiabilidad cuyas piezas daban rendimiento máximo.
maximusmagnanimus100 7 months ago
Comandaba el grupo el genial libre Franz Beckenbauer, en su tercera participación en una Copa del Mundo. Los defensas eran fuertes y duros, casi insuperables, destacando especialmente el perro de presa Berti Vogts, el segurísimo arquero Sepp Maier y el central Schwarzenbeck, de infausto recuerdo para el Atlético. En el centro del campo operaban junto al Kaiser Rainer Bonhof y Overath, futbolistas de gran potencia y recorrido.
maximusmagnanimus100 7 months ago
Alemania Federal pasó la primera criba sin grandes problemas, a pesar de la derrota ante sus vecinos que ya hemos reseñado. En la segunda fase comenzaron venciendo a una decepcionante Yugoslavia, para remontar después a Suecia en una gran segunda parte, 4-2 final. Y en el último partido, ante la sorprendente Polonia de Lato y Gadocha que también había ganado sus encuentros, Müller llevó a Alemania a la final, con Maier decisivo en los últimos momentos.
maximusmagnanimus100 7 months ago
Así se llegó al encuentro de Munich, donde el favoritismo de los holandeses era patente. Y para confirmarlo, el arranque del encuentro fue relampagueante: tras quince toques de los de Michels sin que ningún alemán oliese la bola, el balón llega a Cruyff, que entra en el área como un tiro y es zancadilleado sin remisión.
maximusmagnanimus100 7 months ago
Sin embargo, el golpe no afecta a Alemania. Vogts intimida a Cruyff, que desaparece paulatinamente, y Bonhof hace lo propio con Neeskens, con lo que las principales conexiones de la Naranja están cortadas. Beckenbauer se hace con el dominio en el medio, y los delanteros germanos comienzan a recibir buenos balones. En uno de ellos, Holzenbein pisa área y es derribado, segundo penalty de la tarde, que Paul Breitner transforma en el empate.
maximusmagnanimus100 7 months ago
En el segundo tiempo los holandeses salen decididos a por el empate. Ante el bajón físico de Bonhof y especialmente Overath, Neeskens comienza a carburar, y la doble ‘R’ crea peligro por las alas. Maier realiza varias paradas de gran mérito, y Schwarzenbeck salva un balón que ya se colaba, con el portero del Bayern batido. Pero a Holanda le falta fluidez; la que le debía dar Cruyff, intimidado por Vogts hasta el punto de que Johan diría posteriormente “esta final la he perdido yo solo”.
maximusmagnanimus100 7 months ago
Y es que la Mannschaft no sólo ganó la final, sino que siguió forjando esa leyenda de irreductibilidad, de nunca rendirse, de remontadas y goles en el descuento, que le ha acompañado hasta nuestros días. Holanda, en cambio, se fue a casa con la admiración y el respeto del mundo del fútbol, que le pagaría la deuda a Michels en la Eurocopa del 88, precisamente en Alemania.
maximusmagnanimus100 7 months ago
Puede considerarse que Alemania 74 es el primer Mundial donde se generalizó la idea de fútbol colectivo, por encima del poderío de las individualidades. Los equipos triunfadores del torneo teutón se caracterizaron todos ellos por una estrategia bien clara de juego.
En cierto sentido, había nacido el fútbol moderno.
maximusmagnanimus100 7 months ago
Fue un final en dónde se enfrentaron dos esquemas similares, quizás podría haber sido el mundial de Holanda con la filosofía del fútbol total, Alemania con idéntica filosofía concretó todos los objetivos propuestos.
Con figuras como Cruyff, Rensenbrink o Neeskens con un fútbol con una exactitud tremenda, y del lado opuesto un Seleccionado Alemán de lujo con Beckenbauer como centro armador y coordinador del juego colectivo.
maximusmagnanimus100 7 months ago