En los confines de la Ciudad Esmeralda, morada del Mago de Oz, retozan traviesos enjambres de seres fantásticos. Árboles danzantes, duendes, hadas, diablillos, unicornios y brujas nos trasladan de vuelta a la infancia, patria de los sueños, para recordarnos la urgencia de jugar y devolvernos el arma omnipotente de nuestra imaginación. Un placer compartir la magia con vosotros, pese a que fuera todo tan precipitado. La próxima, mucho mejor, seguro... Gracias, Wendy.
En los confines de la Ciudad Esmeralda, morada del Mago de Oz, retozan traviesos enjambres de seres fantásticos. Árboles danzantes, duendes, hadas, diablillos, unicornios y brujas nos trasladan de vuelta a la infancia, patria de los sueños, para recordarnos la urgencia de jugar y devolvernos el arma omnipotente de nuestra imaginación. Un placer compartir la magia con vosotros, pese a que fuera todo tan precipitado. La próxima, mucho mejor, seguro... Gracias, Wendy.
delincuentista 3 years ago