La generosidad que parte del corazón en sí misma, no precisa del YO. Su raíz está en su propio centro y todas son sus direcciones. Este tipo de virtud no entiende de astucia ni de miedo. Por ser virtud, lo es en sí misma, no a cambio "de", o como rechazo "a". Pero es tan pura que no es sencillo encontrarla aunque esté dentro de cada uno de nosotros esperando ser despertada. Esta generosidad se ejecuta por sí misma mediante la identificación de la unidad en los seres y la empatía con todo lo existente.